LEY
DE SERVICIO MILITAR OBLIGATORIO
NEGLIGENCIA
EXPERIMENTAL
Una maltrecha hoja de ruta llena de promesas puso
a Ollanta y toda su comitiva de socios en un palacio de gobierno que cada día
se vuelve más grande ante sus escasas limitaciones administrativas y la falta de un plan o por lo menos alguna meta específica a donde dirigir el país,
más bien el Perú se ha convertido en el
conejillo de pruebas a ver cual proyecto les da mejor resultado.
Entre las
deficientes medidas en cuestión de seguridad
a nivel nacional, los escándalos de espionaje , el encubrimiento
vergonzoso al ex presidente Toledo, entre otras deficiencias, un proyecto de
ley del servicio militar obligatorio con luz verde para hacer el llamado si o
si de jóvenes dejando de lado como
siempre una palabra que nunca se aprendió a tener en la conciencia de
gobernantes sin poder de decisión, pero
tratando de justificar el sillón presidencial
donde se depositan “ previsión” .
Una previsión
acompañada de voces discriminatorias, motivos suficientes para detenerse a examinar este proyecto, pero la voz de Ollanta y sus
seguidores de Gana Perú alientan a mejorar la situación de muchos jóvenes sin
oficio ni beneficio.
No obstante
sería mucho pedir para este gobierno con limitadas perspectivas en el campo
profesional de sus partidarios , tomar este problema juvenil teniendo en cuenta aspectos socioeconómicos , allí se habrían dado
cuenta que muchos de nuestros jóvenes en especial los estratos populares
carecen de medios para cumplir sus sueños , no los sueños de un gobierno
que egoístamente toma el control de sus
vidas alegando patriotismo, un patriotismo
que lejos de ser sentido por estos jóvenes, lo aborrecerán porque este país con
todos sus símbolos patrios vulnera sus derechos , en lugar de brindarles la oportunidad
de aprovechar cada uno de sus talentos para su beneficio y
el de su país , claro para esto se
necesita verdaderos profesionales en la dirección del gobierno, con más visión e
inteligencia.
Además los
que puedan pagar el derecho a ser exonerados no solamente serán las familias más pudientes
sino también aquellos jóvenes al margen de la ley que cuentan con dinero
(asaltantes, traficantes etc.) con ello la delincuencia juvenil estará protegida por esta ley.
Ahora vendrá el problema en los cuarteles porque nuestros militares tendrán que vérselas
con imponer un estilo de vida cubriéndose de no caer en atentar contra los
derechos humanos cuyas asociaciones están al acecho para denunciarlos.
Sin contar
las repercusiones psicológicas en al ánimo de estos jóvenes, la vida militar
puede ser la solución para reformar pero también convertirse en un medio para
destruir la personalidad de jóvenes que no están aptos para la vida militar. En
todo caso este aspecto poco les interesa a Ollanta y sus partidarios de Gana de
Perú para ellos solo se trata de justificar todo el dinero que reciben por mal
gobernar el país o según ellos tranquilizar sus conciencias.
Muchos riesgos, pero al final quien siempre paga las
buenas intenciones cubiertas de negligencia experimental son los peruanos con menos recursos, más indefensos.
Sofía Flores.