domingo, 4 de diciembre de 2011

CUANDO LA FUERZA REEMPLAZA A LA AUTORIDAD

Un susurro puede hacer callar a un ejército
 si se dice la verdad

Gobernar un país como el Perú amerita no solo tener  liderazgo , personas idóneas , o un adecuado plan de gobierno, es necesario un gobernante con  inteligencia , sentido común acompañado de autoridad , reflejada en decisiones firmes  utilizando una mano dura para no retroceder y un mano sensible para  dar lo justo y  necesario a la población, en ese aspecto es importante encontrar hasta donde podemos salirnos de los márgenes de los principios democráticos en bien de la nación, porque en un gobierno con una pluralidad de ideas  y costumbres adheridas a una incipiente cultura de principios como el Perú, es erróneo pensar que se pueden seguir  pautas democráticas escritas en bien formuladas leyes , como si el gobierno de una nación fuera un sistema mecanizado  sin margen de error, o como aquellos políticos burócratas aferrados a la letra sin considerar la realidad  y  medios que se precisan para conseguir fines en bien de la nación.
Ollanta Humala en los cuatro meses de su gestión , está demostrando no solo la fragilidad de sus decisiones sino una falta de adecuados  asesores de apoyo gubernamental  que le permitan trasmitir a  la población un verdadero liderazgo, hasta el momento solo se ha podido percibir el trabajo incesante de Daniel Abugattas, Salomón Lerner , Nadine Heredia entre otros personajes de la bancada del partido de gobierno,  en contraste con otros quienes son las brechas oscuras a soportar en aras de la fidelidad partidaria como la tolerancia hacia Omar Chehade.
Mientras tanto sería bueno saber ¿quien gobierna el país? o es que Ollanta siguiendo los consejos de su aliado político Alejandro Toledo quiso ser otra figura administrativa y  adorno en palacio de gobierno , sería bueno recordarle a Ollanta que Toledo tuvo la suerte de tener una gestión manejada son solvencia por tomar un gobierno dejado por Alberto Fujimori , por ello no tuvo muchos problemas , Alan García soporto hasta donde pudo , ahora Ollanta recibe el  brote del descontento social dejados por estos dos últimos gobiernos, protestas, huelgas, reclamos, son el pan diario en la gestión de Ollanta Humala y de sus amigos radicales.
El principio de autoridad reclamado por la mayoría de peruanos  no solo se refiere al despliegue de fuerzas militares hacia las zonas de conflicto social, esto es común cuando vivimos en dictaduras, pero en este caso  la autoridad  debería comenzar con la jerarquía superior, primero hacia los autoridades regionales generadores de estos conflictos, quienes paradójicamente son los culpables de la desconfianza en el interior del país hacia el gobierno central, si estos señores se hubieran abocado  hacia las necesidades de sus pueblos  con honestidad,  la situación sería distinta, en cambio para estas autoridades  era más fácil desligarse de sus responsabilidades  delegándolas o simplemente echando la culpa al estado , de esta forma encubren su falta de capacidad y autoridad para defender las regiones a su cargo,  su dejadez  e indiferencia se refugia en sus cómodas remuneraciones ,  privilegios políticos  y el poder de sus cargos.
Ollanta solo dispone de su juicio militar para asumir el problema presentado en Cajamarca, el cual puede resultar  poniendo orden y disciplina hacia estas protestas que en el fondo ya tomaron un matiz político, amparado e incentivado por dirigentes sin vocación patriótica, sino por ganar favores políticos, aprovechándose de la ignorancia y resentimiento de los pobladores a quienes engañan con unas buenas intensiones, escondiendo la verdad , utilizando a la masa popular para sus fines personales.
Sin embargo la violencia también puede traer más violencia si paralelamente no se dispone de una estrategia  para contrarrestarla, en especial cuando hay dirigentes  faltos de integridad.
Un verdadero dirigente o autoridad  honesta lucha por su pueblo, no lo perjudica económicamente, no busca enfrentamientos ni violencia en contra de otras personas o negocios ajenos a sus problemas, un dirigente integro defiende a su pueblo, lo protege contra la intimidación, busca el bien y el progreso para sus futuras generaciones, propone canales de entendimiento, mediante el dialogo y la conciliación para encontrar soluciones pacificas.
Antes de convertir al país en zona militarizada, el estado debe agotar  el camino del dialogo pero con hechos,  proponiendo que los cambios en el ecosistema de la región de Cajamarca afectaran a la vida de los pobladores, pero  en retribución  se efectuarán y cumplirán obras en beneficio primeramente de ellos, con proyectos específicos.
Ollanta  llego a la presidencia con el poder democrático de estos pueblos, a quienes les debe honestidad, como peruano  debe tomar conciencia que las promesas incumplidas generan el terreno propicio para el accionar nefasto de la insurrección,   siendo el pueblo y el país  quienes  al final sufran las consecuencias de un gobernante falto de autoridad, como lo fue Belaunde cuando el terror se dispersaba.
Es ahora cuando su frase “tienen mi palabra”  se cumpla.
Al pueblo de Cajamarca  le debemos el respeto  al derecho de sus recursos naturales  demostrados con  hechos  y la verdad de su gobierno.
El respeto al derecho ajeno es la paz,
Benito Juárez

Sofía